Manifiesto MS
Máquina simple no es un objeto, sino un flujo de deseo que conecta y desconecta, que hace cortes y permite flujos; es la condición de posibilidad de lo vivo.
Lo vivo no como lo uno, sino como la resta de la certeza y del nombre propio a favor del ensamblaje.
Desde el ruido sobre-predicarse, en el ruido encontrar lo deseante anónimo, pero buscando nuevas máquinas transductoras.
Matemas sónicos como lenguaje-código obsolescente, sin pérdida; pero como experiencia aprendida; distancias e intervalos dirigidos hacia la disolución y disonancias… el dígito y la cifra como códigos del ruido, como nuevas materialidades… Impulsos, radio activismo cósmico, detonaciones frecuenciales desde el afuera, umbrales menos - 19Hz tectónico y más - 21kHz animal-cyborg invadiendonos.
El deseo no como deseo del yo, sino lectorrescritura de los agenciamientos colectivos; diálogos con fantasmas que nos habitan, negociaciones, pérdidas, bombas de semillas, jardines.
Una sociedad secreta de máquinas.
Las máquinas simples buscan desconectar con la crueldad ligada al dominio y a la acumulación de capital para adentrarse en las madrigueras de los territorios, en los huecos que hacen de una ventana a la sala, la entrada a un bosque.
La relación sujeto-verbo-predicado se ve alterada, no hay agentes sino acciones que transitan entre tiempos. Cada tiempo surge de un territorio, de un espacio que ha sido habitado, cuidado, devastado, compostado y que existe paralelamente, renunciando al pasado o al futuro.
Al publicar creemos en la posibilidad de ejercer y distribuir la propagación de un virus.
La percepción de una máquina simple yuxtapone lo táctil a lo sonoro, lo visual a lo olfativo. No trabaja desde la seducción, sino desde una erótica política que pasa por un desencantamiento común de lo que no hace sentido.
Máquina simple es también un chiste, una serie de provocaciones, un despropósito.
También es una y mil preguntas, caminos extraños, encrucijadas.
Las máquinas simples conciben la escritura como un espacio donde trazar líneas de fuga, como la posibilidad de un encantamiento legible para una comunidad e imperceptible para otra. Siempre antifascista, siempre en defensa de la vida.
Un nudo en la garganta, un grafiti siendo borrado, un dolor de cabeza.
La belleza no como una tipología dada, sino como la consecuencia de una ética que hace sentido a un ensamblaje.
Confiamos en que la fiesta es el lugar de movilización del deseo, aceptar su resonar desde el fondo. El ocio, el contrapunto del ritmo y la concordia.
Se lectoescriben libros, pero también otras cosas: lxs cuerpxs, los gestos, la milpa, las nubes, las nostalgias.
Máquinas simples hacia una subversión de lo que ignoramos, hacia una textualidad de los flujos -textificación desde y hacia nuevos tejidos- tejer y tejer con máquinas la materia, hacer resonar en palabras los flujos, enmarañar, arañar, desplegar, transformar, repetir.
La máquina simple como táctica, hacia un materialismo sintiente.
Las máquinas simples ejercitan la pérdida como una declinación de la respiración.
¿Me prestarías tu máquina?
Máquina simple es el ruido que se desvela en el silencio absoluto; el ruido ese.
Máquina simple es el canto ronco de la lapidación heliocéntrica.
Máquina simple es la boca cantando que habita en cada poro, y a su vez ignora la carne.
Máquinas simples que sueñan para explorar otras materialidades,
la insistencia del ruido y la inminencia de lo difuso,
fluidez en suspenso y flujos intensivos.
Las frecuencias como anclajes: lenguaje-código de la materia,
-sub frecuencias- como resonante tectónico, el núcleo retransmitiendo,
escuchar con la piel, carne-líquidos y vibración dispuesta.
La tierra canta una canción lentísima
Máquina simple es el agujero en el que se pierden las ideas y las palabras, el agujero en la punta de la lengua.
Máquina simple es el zumbido de la fiebre y el temblor epiléptico de la depresión.
Las máquinas simples cantaban para vivenciar la amenaza subsónica y el terror cerebral ultrasónico, no como ejercicio, sino como mecanismos de cuidados, de anticipación especulativa.
Un dolor de espalda.
Máquinas de algodón, Máquinas pesadas, Máquinas de ensamblaje, Máquinas de coser, Máquinas de hacer pájaros, Máquinas del tiempo, Máquinas mortales, máquinas telepáticas, máquinas autómatas, Máquinas de Máquinas.
Máquinas simples corrían hacia el materialismo sónico como fuerza productiva,
la escucha como modo expandido hacia un re-dividuarse, declinarse, derivarse;
ser variaciones y variables del caos.
Confíamos en que hablar de ética es pensar la relación entre la materia escrita y el sostenimiento de la palabra. Es la confianza en la palabra, en nuevos códigos y en la propia voz.
Ética fónica, máquinas simples de fonemas tácticos para una vida antifascista.
Apostamos por una práctica ética en la que se crea en la magia, en el ritual y el gasto, para arropar la necesidad ajena y saber conjurar la propia.
Un esfuerzo especulativo que administra afectos y resiste violencias. Bolsones de aire frecuencial.
Las Máquinas simples confían en que para hablar de la ética hay que hablar del futuro, y por ende, inevitablemente del pasado. Hay que atreverse a soñar y ficcionar. Pero no de forma lineal, sino estratificada y transtemporal. Un futuro que afecta en sus flujos al pasado y viceversa, como también al presente.
La poética de un contrato como la construcción de una soberanía propia, íntima con un otrx; reconocer que frente a la catástrofe sólo queda imaginar lo que es múltiple.
Máquina simple es un sueño que se pierde al despertar, los fantasmas de mi vida, y la nube como virtualidad precipitada.
Máquina simple es un Yo es Otro.
Hay una renuncia a la seducción y un encuentro en el desencanto de lo que no hace sentido.
Máquina simple es decidir vivir en tu propia ficción invitando al otrx a sumarse.
Máquina simple es una estrella. Un número infinito. Magia antifascista.
El amor como fuerza primordial. Masoquismos entre cuerpxs que concuerdan en series rítmicas que hacen frente a la seducción del sádico.
Devenimos paranoicos del sistema heliocentrista, del yo como eje del movimiento. Sospechamos y habitamos las madrigueras no para hacer un nido, sino para soñar y, entonces, viajar entre los tiempos, que siempre son territorios.
Máquina simple es un gusano pisoteado.
Un vampiro vegetariano con conciencia de clase.
Máquina simple son los números por venir.
En el principio fue el ruido, la vibración y el sonido.
Máquina simple es una pregunta por la ética:
Todo vínculo debe ser politizado. (Des)Sincronizaciones y cuerpxs en continua distorsión.
Lo vivo no como lo uno, sino como la resta de la certeza y del nombre propio a favor del ensamblaje.
Desde el ruido sobre-predicarse, en el ruido encontrar lo deseante anónimo, pero buscando nuevas máquinas transductoras.
Matemas sónicos como lenguaje-código obsolescente, sin pérdida; pero como experiencia aprendida; distancias e intervalos dirigidos hacia la disolución y disonancias… el dígito y la cifra como códigos del ruido, como nuevas materialidades… Impulsos, radio activismo cósmico, detonaciones frecuenciales desde el afuera, umbrales menos - 19Hz tectónico y más - 21kHz animal-cyborg invadiendonos.
El deseo no como deseo del yo, sino lectorrescritura de los agenciamientos colectivos; diálogos con fantasmas que nos habitan, negociaciones, pérdidas, bombas de semillas, jardines.
Una sociedad secreta de máquinas.
Las máquinas simples buscan desconectar con la crueldad ligada al dominio y a la acumulación de capital para adentrarse en las madrigueras de los territorios, en los huecos que hacen de una ventana a la sala, la entrada a un bosque.
La relación sujeto-verbo-predicado se ve alterada, no hay agentes sino acciones que transitan entre tiempos. Cada tiempo surge de un territorio, de un espacio que ha sido habitado, cuidado, devastado, compostado y que existe paralelamente, renunciando al pasado o al futuro.
Al publicar creemos en la posibilidad de ejercer y distribuir la propagación de un virus.
La percepción de una máquina simple yuxtapone lo táctil a lo sonoro, lo visual a lo olfativo. No trabaja desde la seducción, sino desde una erótica política que pasa por un desencantamiento común de lo que no hace sentido.
Máquina simple es también un chiste, una serie de provocaciones, un despropósito.
También es una y mil preguntas, caminos extraños, encrucijadas.
Las máquinas simples conciben la escritura como un espacio donde trazar líneas de fuga, como la posibilidad de un encantamiento legible para una comunidad e imperceptible para otra. Siempre antifascista, siempre en defensa de la vida.
Un nudo en la garganta, un grafiti siendo borrado, un dolor de cabeza.
La belleza no como una tipología dada, sino como la consecuencia de una ética que hace sentido a un ensamblaje.
Confiamos en que la fiesta es el lugar de movilización del deseo, aceptar su resonar desde el fondo. El ocio, el contrapunto del ritmo y la concordia.
Se lectoescriben libros, pero también otras cosas: lxs cuerpxs, los gestos, la milpa, las nubes, las nostalgias.
Máquinas simples hacia una subversión de lo que ignoramos, hacia una textualidad de los flujos -textificación desde y hacia nuevos tejidos- tejer y tejer con máquinas la materia, hacer resonar en palabras los flujos, enmarañar, arañar, desplegar, transformar, repetir.
La máquina simple como táctica, hacia un materialismo sintiente.
Las máquinas simples ejercitan la pérdida como una declinación de la respiración.
¿Me prestarías tu máquina?
Máquina simple es el ruido que se desvela en el silencio absoluto; el ruido ese.
Máquina simple es el canto ronco de la lapidación heliocéntrica.
Máquina simple es la boca cantando que habita en cada poro, y a su vez ignora la carne.
Máquinas simples que sueñan para explorar otras materialidades,
la insistencia del ruido y la inminencia de lo difuso,
fluidez en suspenso y flujos intensivos.
Las frecuencias como anclajes: lenguaje-código de la materia,
-sub frecuencias- como resonante tectónico, el núcleo retransmitiendo,
escuchar con la piel, carne-líquidos y vibración dispuesta.
La tierra canta una canción lentísima
Máquina simple es el agujero en el que se pierden las ideas y las palabras, el agujero en la punta de la lengua.
Máquina simple es el zumbido de la fiebre y el temblor epiléptico de la depresión.
Las máquinas simples cantaban para vivenciar la amenaza subsónica y el terror cerebral ultrasónico, no como ejercicio, sino como mecanismos de cuidados, de anticipación especulativa.
Un dolor de espalda.
Máquinas de algodón, Máquinas pesadas, Máquinas de ensamblaje, Máquinas de coser, Máquinas de hacer pájaros, Máquinas del tiempo, Máquinas mortales, máquinas telepáticas, máquinas autómatas, Máquinas de Máquinas.
Máquinas simples corrían hacia el materialismo sónico como fuerza productiva,
la escucha como modo expandido hacia un re-dividuarse, declinarse, derivarse;
ser variaciones y variables del caos.
Confíamos en que hablar de ética es pensar la relación entre la materia escrita y el sostenimiento de la palabra. Es la confianza en la palabra, en nuevos códigos y en la propia voz.
Ética fónica, máquinas simples de fonemas tácticos para una vida antifascista.
Apostamos por una práctica ética en la que se crea en la magia, en el ritual y el gasto, para arropar la necesidad ajena y saber conjurar la propia.
Un esfuerzo especulativo que administra afectos y resiste violencias. Bolsones de aire frecuencial.
Las Máquinas simples confían en que para hablar de la ética hay que hablar del futuro, y por ende, inevitablemente del pasado. Hay que atreverse a soñar y ficcionar. Pero no de forma lineal, sino estratificada y transtemporal. Un futuro que afecta en sus flujos al pasado y viceversa, como también al presente.
La poética de un contrato como la construcción de una soberanía propia, íntima con un otrx; reconocer que frente a la catástrofe sólo queda imaginar lo que es múltiple.
Máquina simple es un sueño que se pierde al despertar, los fantasmas de mi vida, y la nube como virtualidad precipitada.
Máquina simple es un Yo es Otro.
Hay una renuncia a la seducción y un encuentro en el desencanto de lo que no hace sentido.
Máquina simple es decidir vivir en tu propia ficción invitando al otrx a sumarse.
Máquina simple es una estrella. Un número infinito. Magia antifascista.
El amor como fuerza primordial. Masoquismos entre cuerpxs que concuerdan en series rítmicas que hacen frente a la seducción del sádico.
Devenimos paranoicos del sistema heliocentrista, del yo como eje del movimiento. Sospechamos y habitamos las madrigueras no para hacer un nido, sino para soñar y, entonces, viajar entre los tiempos, que siempre son territorios.
Máquina simple es un gusano pisoteado.
Un vampiro vegetariano con conciencia de clase.
Máquina simple son los números por venir.
En el principio fue el ruido, la vibración y el sonido.
Máquina simple es una pregunta por la ética:
Todo vínculo debe ser politizado. (Des)Sincronizaciones y cuerpxs en continua distorsión.